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viernes, 7 de septiembre de 2012

Rumbo a Machu Picchu, el viaje continúa : Cotagaita y Potosí.

A continuación de Villazón, habíamos decidido seguir viaje hacia Potosí, ya que el tren que tendríamos que haber tomado para llegar a Uyuni lo habíamos perdido. Por unos pocos bolivianos nos subimos a un bus (de los tantos que nos ofrecieron) y viajamos hacia la ciudad en la que en algún momento todo lo que brillaba era.... plata (sí, sí, no era oro!).

Sí, Potosí fue en la antigüedad una de las principales “villas” imperiales desde donde los españoles extraían minerales (plata), en lo que fuera la mina más grande del mundo para extraer ese bello mineral.Y hasta allí nos dirigíamos!


Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Instalados con ganas de seguir el viaje

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Todo bien?

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Diego y Pingocho. Parecen mellizos, no?

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Ya me parezco una vieja que me guardo hasta los pasajes de recuerdo, ja!

Salimos de mañana, temprano, tipo 8. El viaje fue muy tranquilo. Lógicamente, como aún no habíamos pernoctado en ninguna ciudad, veníamos muy cansados. Por esa misma razón decidimos que cuando llegáramos a Potosí, en lugar de seguir viajando, buscaríamos un alojamiento para pasar nuestra primera noche.

Camino a Potosí, pasado el mediodía, pasamos por Tupiza y luego nos detuvimos un momento en Cotagaita. Digamos que de este tramo no hay mucho para contar. Hasta el momento yo me sentía “defraudado” por Bolivia. Esperaba mucho más. Claro, esto recién comenzaba, yo no había recorrido demasiado y mi ansiedad me sobrepasaba.


Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Cotagaita, a primera vista.

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Los mercaditos de Cotagaita.



Aún así, esa parada en Cotagaita, aparte de para estirar las piernas, me sirvió ya para comenzar a darme cuenta de que la cultura del lugar en el que estaba era completamente diferente a la que estaba acostumbrado. Por ejemplo, vi muchos puestos callejeros de comidas. Pero no era el típico pancho o “chori” argentino. No, eran verdaderas cocinas al aire libre, así, bien improvisados, a la “marchanta”; de esas que cuando uno las ve por primera vez les causa un poco de incomodidad visual, que traducido al pensamiento gastronómico sería “ni loco como eso”.

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Chuletas callejeras

El lugar también me llamaba la atención. No era feo, era sencillo. No era pobre, era sobrio. Había un sol hermoso. A la sombra hacía frío. El clima era seco. De fondo, las montañitas y cerros, hacían de guardianes de una muy humilde comuna con callecitas de piedra -adoquinadas en ciertas partes- y con mucha, pero con mucha tierra y arena. De a poquito me fui sintiendo a gusto.

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Qué buenas medias! ja!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Con mis compañeras de viaje, Daiana y Evangelina

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Pasen y vean


Y fue en este lugar donde comimos por primera vez comida boliviana. Bah, "comida boliviana" es un decir. Era arroz con chuleta y ensalada de tomate y lechuga. Ah, me olvidaba!, como primer plato probamos su infaltable “sopita” o "caldo". No estuvo nada mal.


Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Che, por qué nadie nos atiende?

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Mmm, no sé!!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Hola, soy la mesera!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Un poquito de mimos para el descuento :P

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Flor de chuleta!!!

Panza llena, corazón contento; aproveché luego de la breve parada en Cotagaita para caminar un poquito y hacer digestión de ese modo. Y ya que estábamos, aproveché a sacar muchas fotos a mis mejores amigos, los caninos (si son callejeros, mucho mejor!). De paso los alimenté con los huesitos que me habían sobrado de la chuleta, que cuidadosamente me había guardado en una bolsa de naylon para ellos, pues ni bien bajé pude observar muchos perros por todas partes y sabría que estarían hambrientos.

Perros de Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Por fin un viajero que se acuerda de nosotros...

Perros de Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Espero no salir con carra de perro malo


Vuelto al bus, con unos buenos mates (de los argentinos) para hacer más llevadero el viaje, y mientras esperábamos con ansias llegar a Potosí; aprovechábamos para convidar a las chicas bolivianas con nuestro brebaje nacional por excelencia e intercambiamos puntos de vista sobre gustos y otras yerbas!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Por si alguna marca de yerba quiere auspiciar el blog...


Luego de unas horas que se pasaron muy rápido, llegamos al fin a Potosí. A medida que nos íbamos acercando, podíamos llegar a tener un panorama de la ciudad; ya que, desde donde veníamos en ese trayecto, se puede observar como que la ciudad se encuentra en un embudo (supongo que es un valle -aunque luego una chica me dijo que no-) y, a medida que corren los kilómetros, uno va descendiendo y puede observar cada vez desde más cerca la ciudad; y lo que en un principio no parecería una ciudad agradable -ya que el paisaje es agresivamente árido-, se va transformando en una ciudad muy bonita que vale la pena recorrerla.


Potosí - Gambeteandoconladepalo
Llegando a Potosí

Potosí - Gambeteandoconladepalo
Veníamos tan bien, Potosí!

Una vez en la terminal, surgió la necesidad de cambiar dinero argentino por boliviano. Tendríamos que poner a prueba nuestro poder de negociación, y lidiar con algo que, al menos en mi caso, nunca antes había hecho, ya que en Villazón le cambiamos al primero que encontramos, ja!.

La terminal es tan grande y tan amplia que por un momento te marea, y cuando se pasa por alguna parte uno se preguntaba para sí mismo si ya no había andado por allí antes.

Miren qué hermosa terminal!

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
La hermosa terminal de Potosí

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Montaje perfecto

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
No sé por qué me acordé de Día de la Independencia


Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Verdaderamente bella!

Como dije antes, en elpost anterior, una vez que cruzamos a Bolivia, comenzó el viaje de verdad. Es decir, comienzan a darse esas circunstancias donde las situaciones te ponen a prueba (esas que uno lee en los foros antes de partir y se las imaginó más de una vez lidiando con ellas). Bueno, ahora había llegado el momento de ver los “pingos en la cancha”...

Estas circunstancias son las que uno va asimilando con el correr del viaje, y el hecho de salir airoso nos predispone de buena manera y nos damos cuenta que en realidad viajar por el mundo es eso básicamente (tan simple y sencillo como cambiar dinero o puede ser tan complejo como... bueno, eso queda a criterio de cada uno, yo apenas comienzo y tampoco quiero pecar de soberbio); pero en definitiva, de a poco se cae en la cuenta que esas circunstancias son a las que tanto se les temía al principio, que tanta ansiedad, indignación o incertidumbre nos causaban, y que una vez llevadas a cabo no queda otra que enfrentarlas y aprender la lección.

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Me embromaron con el cambio!!!

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
A llorar a la Iglesia!!!



Salvado el tema del dinero, la idea primordial, por el poco tiempo del que disponíamos, seguía siendo llegar cuanto antes a Cuzco para luego poder desde allí tomar un tour a Machu Picchu, razón por la cual habríamos de dejar en el camino muchos lugares dignos de visitar.

Antes de dejar la terminal de Potosí -la mejor de las terminales que conocí en Bolivia- rumbo a tomar un micro que nos deje en el centro de la ciudad, nos quedamos charlando unos minutos con dos simpáticos franceses, Tristan -escritor- y Amandine -arquitecta-, ambos de Lyon, quienes se habían recorrido mucho América (14 meses por entonces) y estaban esperando muy apasiguadamente su bus sentados en los asientos de la terminal hasta que llegamos nosotros a charlar con ellos. En un perfecto español, nos recomendaron un par de hostels, lugares para comer y además nos contaron de las cosas lindas que nos esperaban por conocer en unos días, cosa que no hizo más que acrecentar nuestras expectativas.

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Con Amandine y Tristan (el hombre de barba y la chica de al lado), antes de partir a conocer Potosí. Ahora andan por Uruguay paseando. Qué lindo viaje se están haciendo amigos!

Luego de la charla con los amigos franceses y de memorizar todos los lugares que nos aconsejaron, nos cruzamos de la terminal a tomar el bus que nos llevaría hacia la zona del centro y a la zona del mercado central de Potosí, en busca de algún hostel donde pasar la noche y poder de este modo descansar luego de un trajín viajero bastante agotador.

Potosí - Gambeteandoconladepalo
En el bus, camino al centro de Potosí

Les dejo el video que grabé desde el momento que tomamos el bus enfrente de la estación terminal de Potosí rumbo a la zona céntrica; trayecto en el cual pudimos interactuar con algunos habitantes de la ciudad y poder conocer un poco más acerca de sus pensamientos, reflexiones y cultura en general. 



Pero, ¿y la selva?, ¿y el salar?, ¿y los monumentos?, ¿y los museos?, ¿y todo lo demás que hay para contar y para mostrar de Bolivia? ... Todavía queda mucho por contarHasta la próxima entrega.

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