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lunes, 13 de agosto de 2012

Ramón Cardozo, fútbol en el tren

Eran como las 8 de la mañana o quizas las 9. La gente recién comenzaba a despertarse en el tren. La luz del sol ya comenzaba a colarse por las ventanas y yo me desperezaba en mi asiento a la vez que una niña jugueteaba a enredar mi cabellera con sus dedos.

Luego de tomar unos mates con Andrés y de continuar un poco con la charla de la noche anterior tomé valor y salí hacia el pasillo a mover las piernas un poco, al baño y a fumar un cigarrillo.

Sabía que en cada vagón había una historia y aunque para ser el primer viaje no estaba mal con las historias de las personas que acaba de conocer, aún estaba en mí el ahondar un poco más para descubrir otras historias en algunas de las personas con las que me cruzaba en el tren.

Así, caminando de vagón en vagón, sólo me detenía en aquellos pulmones del tren donde había gente para ponerme a charlar y así, si encontraba alguien, me quedaba en el mismo lugar y, haciéndome el "sota", comenzaba mi charla y profundizaba en mis cuestionarios para buscar la historia que todo viajero lleva consigo.

Ya venía recorriendo varios vagones y no encontraba a nadie con quien charlar. Hasta que llegué hasta el anteúltimo pulmón, y, un minuto antes de finalmente encender el cigarro, observo por la ventanilla de la puerta del vagón que da al pasillo, que al final del mismo, un hombre salía caminando hacia el último pulmón.

En ese momento me repetí lo que solía repetirme para mí mismo cada vez que caminaba en busca de alguien con quien charlar "voy a caminar un vagón más, quizás..."

Fue de este modo que conocí a muchas personas en el tren y mantuvimos charlas muy entretenidas que hicieron de mi viaje algo muy interesante desde mi punto de vista. Y con Ramón no fue la excepción.

Crucé todo el último vagón hasta llegar hasta ese hombre que yo había visto salir por la otra puerta. Al llegar, finalmente pude corroborar que, tal cual yo pensaba, ese hombre iba al pulmón. Como todavía no había yo encendido mi cigarro, escondí mi encendedor y, para romper el hielo, le pedí fuego al hombre en cuestión.

Como en todos los casos, enseguida se forjó una charla muy distendida y desestructurada, de esas donde se habla de todo y desordenado, según donde le vaya picando la curiosidad a los interlocutores.

Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo
Con Ramón Cardozo, de Tucumán


Resumiendo un poco, tucumano él, fue ex jugador de Independiente, de la década del ’50, (aún no lo he podido corroborar con gente del club que no me ha respondido los mails). Me contó un poco de las vicisitudes de la vida de futbolista y me hizo un análisis del futbol actual. Tanto se enganchó Ramón con la charla, que cada vez que le quería cortar la charla seguía agregando opiniones y sentencias futboleras. 

Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo

Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo


Me contó su historia como un padre se la cuenta a su hijo. Y eso me gustó y me atrapó de la charla.

A continuación el diálogo.


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