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lunes, 13 de agosto de 2012

Andrés y Tomás: sueños, viajes y ley de atracción


Cerca de la una y media de la madrugada, de viaje en un tren, luego de que los guardas a bordo lo hayan obligado a uno a ir para su asiento, digamos que no queda mucho por hacer. Y si a eso le agregamos que uno no tiene sueño, y que el asiento al que le toca ir no es muy cómodo tampoco  -en clase turista- (aunque sea para engañar al sueño haciendo el esfuerzo durmiendo sentado a 90 grados) eso hace que uno se ponga de mal humor y se fastidie un poco. Así que me pareció un momento inmejorable para estrenar mi cuaderno viajero de anotaciones.



Mi lado bohemio y literario pedía a gritos salir urgente. Tenía muchos pensamientos, sensaciones, palabras, imágenes, sentencias, reflexiones que querían salir de mí; así que busqué la mochila, la lapicera, el mp5 (configurado con música random en mis oídos) y me propuse volcar todo eso en las hojas de mi cuaderno.

Traté de buscar un lugar tranquilo, un espacio. En los asientos era imposible porque iban sentadas de a tres personas (como en todos los asientos de esta clase).

A lo lejos diviso un asiento donde no distinguía cabezas de ningún viajero, así que hacia ese asiento me fui.

Al llegar, me encontré con una chica durmiendo, recostada “a lo sirena” a lo largo de todo el asiento, así que finalmente –para no hacerla tan larga y que se me esfume la inspiración- me decidí por sentarme en el borde de ese asiento. Y comencé a darle rienda suelta a mi imaginación… A continuación transcribo algunas líneas…

1:37 horas: Rumbo a Tucumán y escuchando música random… No quiero dormirme ahora. Están saliendo cosas lindas de mí. Sé que si me duermo, estas palabras se mueren…”
“… la música no existe porque sí. La música tiene vida propia. Y las mejores energías de ella la obtenemos cuando también suena en el corazón… ¿Cómo nacen las canciones, las poesías, los grandes pensamientos, los inventos?, ¿Cómo se gesta el arte y las cosas que revolucionaron nuestras vidas, que las cambiaron de algún modo? De seguro muchos saben el lugar, la situación o circunstancia. Otros tantos lo desconocen. Cuando pregunto “cómo” me refiero a “espacio y tiempo”. Eso sí que nadie lo sabe con precisión, porque ambas palabras son variables que desconocemos totalmente…
Y la luz?... la luz no es sólo un efecto luminoso que podemos percibir a través de los ojos. La podríamos percibir incluso si hubiéramos nacido ciegos. Y cuando aprendés que la verdadera luz es la que se percibe más allá de los ojos es porque ya estás listo para iluminarte a lo largo del camino de tu propia existencia…”

Suficiente. Basta de tormentos. Por ahora.

La cuestión que habré estado escribiendo tonterías así por aproximadamente unos 40 minutos hasta que me cansé y traté de buscar un lugar más cómodo para estirar las piernas, y así fue como se me ocurrió volver hasta el pulmón del tren (de donde los guardas del tren, por “quilomberos”, nos habían echado a mí y a una decena de chicos más que nos habíamos conocido todos ahí). "Quilomberos" es, hacer mucho ruido, charlar muy alto, reírnos mucho en el tren, en un horario que todos descansan.

Si me veían los guardas solo ahí sentado, escribiendo, no me iban a decir nada. Así que me acomodé, estiré las piernas, apoyé mi espalda contra una de las paredes y comencé a escribir mucho más tranquilo.

Habré estado 15 minutos así hasta que apareció Andrés, con quien ya nos conocíamos desde hacía un par de horas antes cuando nos juntamos en el pulmón del tren los fumadores.

Cuando me vió escribiendo me preguntó qué era lo que escribía, a lo que respondí que escribía lo primero que se me pasaba por la cabeza. Que había llevado el cuaderno al viaje porque me gustaba escribir y quería tratar de plasmar todas las sensaciones, historias y anécdotas del viaje en el papel.

“Qué buena onda, loco!” – fue la respuesta que salió de su boca sin dientes incisivos superiores.

Andrés es de Matheu, provincia de Buenos Aires. No recuerdo su edad. No estudiaba ni trabajaba. Se dedicaba a hacer acrobacias en las esquinas de las calles porteñas. Más precisamente en la zona del Planetario, me comentó. Así se ganaba la vida.

Pasó parte de su vida en Brasil donde aprendió a danzar capoeira. El defecto de su dentadura se debía a que también escupía fuego y masticaba, “rompía” y “tragaba” bombitas de luz.

Nos pusimos a charlar para conocer un poco más uno del otro y surgió inevitablemente la charla en torno al viaje. Le conté que de pequeño había lugares en el mundo que me atraían muchísimo por el misterio y misticismo que encerraban; como el Machu Picchu, el Triángulo de las Bermudas, las pirámides en Egipto, la muralla China… que para mí era un como un sueño ir a Perú a conocer Machu Picchu.

-y vos? Nunca tuviste un sueño que cumpliste? –le pregunté…
-sí!!!... Mi sueño era hacer malabares y acrobacias ante mucha gente en un lugar lindo, grande, lleno de gente, que todos me aplaudan y me festejen, mucha gente.
-aha… y? –apuré…
-Y bueno, una tarde, haciendo malabares en una esquina, mientras el semáforo estaba en rojo, aproveché para hacer mi show como siempre. Esa vez, hice acrobacia, equilibrio, caminando con las manos, pies arriba. Luego tiré fuego, hice otras piruetas…
Foto 1

-y entonces? –me impacienté.
-Y desde un auto –taxi- me estaban filmando y alentando. Era normal que me filmen y cosas así. Pero se notaba que a éstas personas les gustaba mucho lo que hacía. Antes de dar verde el semáforo, caminé por los autos, pedí dinero y al pasar por el auto de ellos, me dijeron unas palabras y no entendí nada, me dieron unos dólares y se fueron. Yo seguí mi rutina. Habrá pasado media hora y en otro descanso de semáforo miro hacia adelante y veo que el taxi donde venían estas personas había estacionado, y estaban filmándome todavía y me hicieron señas para que me acerque.

Al acercarme, en portuñol, uno de los que iba dentro del auto como pasajero del taxi, eran tres, me dice que estaban camino a una fiesta de compromiso de un amigo, que no tenían nada de show, número artístico, entretenimiento, nada y que les había parecido buena idea llevarme a mí y que para eso me habían filmado con el celular y le habían enviado el video a uno de los que organizaban la fiesta y éste les había dicho que como sea me llevaran. Así que no me hice rogar, agarré mis cosas, dejé algunas pocas otras y me subí al taxi con ellos.

Foto 2
-y así nomás te fuiste? Sin conocerlos tanto? Dónde te llevaron? –investigué, incrédulo.
-si (risas)…  yo toda mi vida fui así. Me llevaron a un hotel, me dieron ropa, me bañé y me cambié. Me esperaron, me llevaron como a una quinta que estaba lleno de personas. Había muchas luces, un parque grande, un lago, todo verde, lindo, re bacán. Tipo dos de la mañana era mi turno. Hice lo mejor que sé hacer y fui ovacionado. Tal como lo había soñado yo…


-Qué fantástico, y nunca más los viste? -entre pregunta y pregunta apuraba a tomar notas de la charla. Hasta que me avivé que podría grabar la charla con el mp5…
-No te molesta que te grabe y me contás como sigue la historia no?
-No, dale!! Buenísimo!....

Y así sigue, en el audio a continuación, la segunda parte de la historia y después viene también la historia de Tomás, de Montevideo, Uruguay.

A continuación, la grabación.




Dale play: Andrés y Tomás, me cuentan un poco de sus sueños e ilusiones.


Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
El nuevo grupo de amigos que me había hecho en el viaje.
De izquierda a derecha: Tomás, Flor, Nelson, Diego y Andrés,


Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
Con Andrés, de mañana, tomando mates.
Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
Con Tomás. A la mañana continuamos con la charla mientras nos preparábamos para llegar a Tucumán.

Nota: Foto 1 y Foto 2 sólo son ilustrativas. Fuente: Foto1, Foto2

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